jueves, 18 de agosto de 2016

Ejercicio en base a la lectura del Libro de Steven Holl

1.      Puesto que las palabras son abstractas, no se concretan en el espacio ni en la experiencia sensorial material y directa, este intento por entender el significado arquitectónico mediante el lenguaje escrito corre el riesgo de desaparecer. Se podría apuntar a un espacio interior imposible, inaccesible a través del lenguaje; no obstante, las palabras no pueden sustituir la auténtica experiencia física y sensorial. El intento de transmitir una conciencia fortalecida es, en palabras de Rainer Maria Rilke, “una cuestión de pasar a ser tan plenamente conscientes de nuestra existencia como sea posible”.


2.       Nuestra experiencia y nuestra sensibilidad pueden evolucionar mediante el análisis reflexivo y silencioso. Para abrirnos a la percepción debemos trascender la urgencia mundana de las “cosas que hay que hacer”. Debemos intentar acceder a esa vida interior que revela la intensidad luminosa del mundo. Solo por medio de la soledad podemos empezar a adentrarnos en el secreto que nos rodea. Una conciencia de nuestra existencia única y propia en el espacio resulta crucial en el desarrollo de una conciencia de la percepción.


3.       La arquitectura tiene el poder de inspirar y transformar nuestra existencia del día a día. El acto cotidiano de agarrar el pomo de una puerta y abrirla hacia una estancia bañada por la luz puede convertirse en un acto profundo si lo experimentamos con una conciencia sensibilizada. Ver y sentir estas cualidades físicas significa devenir el sujeto de los sentidos.


4.       Según Franz Brentano, los fenómenos físicos captan nuestra “percepción exterior”, mientras que los fenómenos mentales conciernen a nuestra “percepción interior”. Los fenómenos mentales tienen una existencia real e intencional. Desde un punto de vista empírico, un edificio podría satisfacernos como una entidad puramente físicoespacial, pero desde el punto de vista intelectual y espiritual necesitamos entender las motivaciones que encierra. Esta dualidad de intención y de fenómenos es similar a la interacción que existe entre lo objetivo y lo subjetivo o, dicho de un modo más sencillo, entre el pensamiento y el sentimiento. El desafío de la arquitectura consiste en estimular tanto la percepción interior como la exterior, en realzar la experiencia fenoménica mientras, simultáneamente, se expresa el significado, y desarrollar esta dualidad en respuesta a las particularidades del lugar y de la circunstancia.


5.       Para entender la interacción entre los fenómenos experienciales y su propósito, diseccionamos el todo y analizamos nuestras percepciones parciales. En el estudio que sigue, los proyectos no se muestran como totalidades, sino como fragmentos organizados por temas según fenómenos diversos. Al igual que en la experiencia perceptiva directa, la arquitectura se entiende inicialmente como una serie de experiencias parciales más que como una totalidad.


6.       Dentro del continuum experiencial del espacio enmarañado captamos objetos y campos definidos como un “todo”. No obstante, nuestra experiencia de una ciudad solo puede ser en perspectiva, fragmentada e incompleta. Al contrario que una imagen estática, esta experiencia consta de vistas parciales a través de escenarios urbanos que ofrecen un tipo diferente de participación o estudio que la vista de pájaro, que es la que habitualmente utilizan los arquitectos y los urbanistas. (El espacio en perspectiva: percepción incompleta)


7.       Las variaciones en la capacidad de reflexión de las superficies brillantes y mates, las diferencias entre colores opacos y transparentes y las propiedades únicas de los colores reflejados y los proyectados empiezan a apuntar a un enorme campo de acción dentro de la fenomenología del color: fuerzas cuyo impacto en la experiencia del color operan según la luz disponible, así como propiedades adicionales variables. De hecho, la indeterminación podría ser la condición central del color.


8.       En una metrópoli horizontal como Los Ángeles o Phoenix, la extensión de las luces que definen la ciudad al aproximarse por aire por la noche proporciona una nueva sensación del espacio y la forma de la ciudad. Dar forma a esta luz es dar nuevas dimensiones a la experiencia urbana. Una obra de arquitectura en su espacio urbano puede tener una presencia completamente distinta durante el día y durante la noche, sin que ello afecte a su importancia, a medida que el “objeto” autónomo reclama una presencia mayor y menos contenida. Especialmente en latitudes septentrionales, donde solo hay unas pocas horas de luz solar en invierno, puede ocurrir que algunos edificios públicos concentren una actividad mayor cuando ya ha oscurecido.


9.       Nuestro concepto moderno de tiempo se basa en un modelo lineal, quizá disyuntivo. El problema de la fragmentación temporal de la vida moderna y los efectos destructivos de los niveles crecientes de saturación mediática que provocan el estrés y la ansiedad podrían contrarrestarse en parte por la distensión del tiempo en la percepción del espacio arquitectónico. La experiencia física y perceptiva de la arquitectura no resulta en esparcimiento o dispersión, sino en una concentración de energía. Este “tiempo vivido” físicamente experimentado se mide en la memoria y en el espíritu y contrasta con el desmembramiento de los mensajes fragmentados de los medios de comunicación.



10.   Las anteriores “zonas fenoménicas” operan como una multitud de partes, planteando la cuestión de un todo que sea más sustancial que cualquiera de sus componentes. En arquitectura todo reto es único, tiene un lugar determinado y una circunstancia, o programa; para fusionar el lugar, la circunstancia y la multiplicidad de fenómenos, cada proyecto requiere una idea organizadora, un concepto conductor. La unidad del todo surge a partir del hilo que discurre a través de la variedad de las partes, bien sea mediante una idea aislada o la interrelación de diversos conceptos.





Tal como se puede apreciar en cada uno de los párrafos adjuntos en el comienzo, y enumerados en el orden correspondiente según se va desarrollando el texto, he destacado las frases que más me han llamado la atención de la lectura realizada del libro de Steven Holl: "Cuestiones de Percepción, fenomenología de la Arquitectura".

En el primer párrafo se puede apreciar, y más bien, desde mi punto de vista, que nos intentan dar a conocer que, muchas veces no todo se puede limitar a un concepto o frase. Por qué digo concepto, porque la arquitectura, tal como dice el texto, no sólo es una experiencia física y sensorial, sino que es algo mucho más que eso, y ésta dependerá de cómo la viva cada individuo, haciendo referencia a todos los factores que repercuten en él/ella. En las frases destacadas con negrita del primer párrafo, para ser más clara en mi explicación, el hecho de que el lenguaje no sea capaz de describir un espacio en sí, es porque no hay palabras que puedan hacer que una persona viva la experiencia de la misma manera, tal como sucede cuando queremos expresar algo que sentimos, y al reproducirlas con palabras, el sentido muchas veces suele perderse, o bien, la interpretación que se le da a éstas es erróneo.

Ahora bien es necesario mencionar que cada experiencia vivida por un individuo será distinta, y se verá influenciada por factores sociales, culturales, entre otros, en los cuales se encuentre inmerso el sujeto. Aún así, vale mencionar que en el segundo párrafo, además de lo ya dicho anteriormente, el hecho de analizar las experiencias que vivimos de una forma más solitaria no abre la posibilidad de ver y comprender cada uno de los detalles que conforman el espacio a percibir. Vale mencionar de igual manera que, estar físicamente en el espacio, en comparación a verlo mediante una fotografía o cualquier otro medio representativo, no es lo mismo, ya que los puntos de vista no son lo mismo, y lo enriquecedor de la experiencia física, es que se puede percibir con cada uno de nuestros sentidos el conjunto que conforma el espacio.

Si bien la arquitectura tiene el poder de inspirar y transformar nuestra existencia día a día, es necesario saber qué tanta importancia le otorgamos a ello, puesto que muchas veces, como individuos nos vemos consumidos por la rutina y otra serie de cosas que nos quitan la posibilidad de disfrutar y mirar realmente nuestro alrededor, todo aquello que nos rodea, y que ha sido diseñado con un objetivo y significado tal que permita que nuestras vidas y momentos de ella sean especiales en toda su esencia.

Vale mencionar que hoy en día, por lo que me he dedicado a observar cuando recorro la ciudad, es que, todos aquellos edificios nuevos, o en construcción, tienen un patrón similar, y yo me pregunto dónde está  la originalidad y innovación en ellos, porque pareciera ser que aquellas características pasaron a segundo plano, y ahora sólo se toma en cuenta el factor económico que éste en un futuro dará. La experiencia que se les debería dar a los compradores no satisface las características y esencia que tiene que tener un espacio en sí. Hoy por hoy, pareciera ser que sólo se busca optimizar los presupuestos, con tal de aumentar las ganancias.

Cuando se dice que la presencia de un espacio urbano es completamente de distinta de día que durante la noche, me llama realmente la atención puesto que considero que es una frase realmente cierta, si bien el espacio en sí no deja de ser lo que es,  el tiempo u horario en que se vive la experiencia, determinará la manera en cómo se concentre la importancia de lo acontecido. Todas las características y factores tomados en cuenta la llevar a cabo dicho espacio se verán influenciados por la luz, o ausencia de ésta (día/noche), además de otros factores tal como el clima, etc. Aún así, como ya lo mencioné anteriormente, el espacio no dejará será más ni menos, ni dejará de ser lo que es por los factores externos, ya que al fin y al cabo, todo dependerá de cada individuo y la experiencia que cada uno de estos tenga, y ante ello no hay más que se pueda hacer.  

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